Las cuentas de la PAC

A estas alturas del proceso, ya se conocen muchas de las cifras de la propuesta de la Comisión Europea para el nuevo Marco Financiero Plurianual de la Unión Europea para el período 2028-2034, en lo que a la PAC atañe.

El presupuesto propuesto, de 2 billones de euros para el conjunto del período se puede desglosar de la siguiente forma:

  • 0,865 billones de euros para el nuevo Fondo de partenariados a nivel nacional y regional, donde está incluida la PAC
  • 0,41 billones de euros para el Fondo Europeo de competitividad (transición energética, digital, biotecnología y bioeconomía, defensa y espacio, entre otras áreas)
  • 0,2 billones de euros para Global Europe (acción exterior y de cooperación)
  • 0,293 billones de euros para otras políticas como justicia, mercado único, protección civil, Euratom, etcétera.
  • 000 millones de euros para los programas Erasmus y AgoraEU (programas culturales entre otros),
  • y 168.000 millones de euros para pagar los intereses de la deuda de los fondos Next Generation (el 8% del total).

Se trata de una apuesta austera por parte de la Comisión -teniendo en cuenta los desafíos globales se esperaba un presupuesto mayor-, que supone un incremento del gasto público real respecto a 2021-2027 -descontando los fondos Next Generation- de unos 800.000 millones de euros -de los que 168.000 millones, como se ha comentado, serían para pagar la deuda de los Next Generation-.

La PAC está englobada en el nuevo Fondo de asociación nacional y regional, que supone, en su conjunto, el 44% del total del Marco Financiero y se gestionará con un único programa a nivel de cada Estado Miembros, incluyendo políticas tan dispares como la propia PAC, la política `pesquera, la de cohesión o la de interior.

De los 865.076 millones de euros del fondo a nivel europeo, la PAC contará con un mínimo de 293.700 millones de euros, la política pesquera con 2.000 millones, la de asuntos internos, con 34.215 millones de euros, Interreg, con 10.264 millones de euros, y las políticas de “facilidades”, incluidos los fondos de solidaridad para hacer frente a catástrofes o la reserva de crisis del sector agrario, con 71.933 millones de euros.

El resto, hasta sumar los 865.076 millones de euros, 452.964 millones de euros, son fondos no sujetos a ninguna limitación en su distribución, salvo la de que 271.798 millones de euros deben destinarse a actuaciones en las regiones menos desarrolladas.

En todo este maremágnum de cifras, podemos decir que la Comisión Europea propone un mínimo de gasto para la PAC de 300.000 millones de euros, con la siguiente distribución:

  • 700 millones de euros para apoyo a los ingresos de los agricultores y ganaderos: nuevas ayudas degresivas por superficie, ayudas acopladas, pago específico para el algodón, ayudas en zonas con limitaciones, apoyos por las desventajas derivadas del cumplimiento de determinados requisitos, ayudas agroambientales, ayudas para los pequeños agricultores, instrumentos de gestión de riesgos, inversiones en las explotaciones, instalación de jóvenes, ayudas para la compatibilidad con la vida personal e intervenciones sectoriales.
  • 301 millones de euros para una reserva de crisis en el sector agrario, el doble que en el período actual.

De los 293.700 millones de euros de fondos destinados a apoyar los ingresos de los agricultores y ganaderos, la Comisión Europea ha propuesto para España, 37.235 millones de euros, el 12,68% del total del presupuesto para esta partida a nivel comunitario, algo más de lo que representa (sumando FEAGA y FEADER) en el período 2021-2027 (11,95%).

En términos absolutos, los 37.235 millones de euros son un 78% de los 47.724,30 millones de euros de los que dispone España para el período 2021-2027.

No obstante, con los 452.964 millones de euros del Fondo de partenariados, no limitados, se podrían incrementar los recursos destinados a los agricultores y ganaderos, y para el medio rural en su conjunto. Será, por lo tanto, clave, la negociación sobre el volumen de fondos que recibirá España de esta bolsa, y su distribución posterior entre prioridades sectoriales y territoriales.

La Comisión prevé que con estos recursos se puedan aumentar las ayudas de apoyo a los ingresos agrarios, ya mencionadas, implementar la metodología LEADER -que podrá beneficiarse, si consigue ser relevante en la negoción, de sinergias y acceso a más políticas comunitarias-, el apoyo a la difusión del conocimiento y la innovación en el sector agrario, proyectos de cooperación territoriales, actuaciones en regiones ultraperiféricas o los programas escolares de consumo de productos agrarios.

En conseguir que una parte importante de estos fondos acabe en el sector agrario y el medio rural de nuestro país, está, seguramente, el quiz de la cuestión de las negociaciones.

Veremos.

 

 

 

 

 

Francisco Martínez Arroyo
Ingeniero Agrónomo del Estado
Vocal Asesor del MAPA

 

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