Enfermedad podotroclear equina (I)


La enfermedad podotroclear, también conocida como síndrome del navicular, constituye una de las causas más frecuentes de cojera crónica en los caballos, especialmente en los miembros anteriores.
Esta patología, de naturaleza multifactorial, afecta no solo al hueso navicular, sino también a las estructuras que lo rodean, como son el tendón flexor digital profundo, la bursa navicular, y el ligamento sesamoideo distal impar.
Por esta razón, su diagnóstico y su tratamiento, requieren de un enfoque multidisciplinar, que combine la clínica, la radiología, la biomecánica y la terapéutica equina.
La enfermedad podotroclear se presenta con mayor frecuencia en caballos de entre 4 y 15 años, siendo responsable de aproximadamente un tercio de las cojeras en los miembros anteriores. Aunque puede afectar a los posteriores, esto ocurre con mucha menor frecuencia.
Las disciplinas ecuestres más afectadas son aquellas que implican esfuerzos repetitivos y de alto impacto, como el salto y el raid.
Desde un punto de vista clínico, los caballos afectados suelen mostrar una cojera intermitente, que puede ser unilateral o bilateral. En muchos casos, el inicio es insidioso, con un acortamiento progresivo del tranco y una tendencia a “andar de puntillas”, especialmente en superficies duras.
Hay que señalar, que la cojera puede cambiar de extremidad tras la realización del bloqueo perineural, lo que confirmaría la bilateralidad de la patología.
En la práctica diversos son los factores que pueden contribuir al desarrollo de esta enfermedad. Entre los más relevantes se encuentran los defectos de conformación, como el eje podofalángico desviado hacia atrás, desequilibrios lateromediales y encastilladura. Además, el uso de herrajes inapropiados o irregulares, así como el trabajo sobre superficies duras, pueden predisponer o agravar la lesión.
La etiología del síndrome del navicular ha sido objeto de debate durante décadas.
Existen dos teorías principales: la teoría vascular, que propone que la enfermedad se origina por una trombosis de las arterias del hueso navicular, lo que conduce a una isquemia progresiva y degeneración ósea; y la teoría biomecánica, que, actualmente, es más aceptada, que sugiere que la repetición de fuerzas de presión y tracción sobre el aparato podotroclear genera microtraumatismos que derivan en degeneración de los tejidos.
El diagnóstico del síndrome del navicular se basa en una combinación de exploración física, exploración estática y exploración dinámica, bloqueos anestésicos perineurales y técnicas de imagen.
Durante la exploración, se utilizan pinzas para detectar dolor en la región del casco, que tendrán un resultado positivo a nivel de los talones, así como el test de hiperextensión o test de la plancha. El bloqueo perineural digital distal es el que resultará positivo, ya que bloquea bulbos y talones, que es la región de dolor.
En la segunda parte de este trabajo empezaré hablando de la radiología, que es fundamental en el diagnóstico, para luego abordar de la resonancia magnética y finalmente analizar el abordaje terapéutico de esta compleja cuestión que aquí nos ocupa.

Dra. Rosana Domingo Ortiz, PhD,
Certificado Español en Clínica Equina
Dpto. Medicina y Cirugía Animal
Facultad de Veterinaria CEU Cardenal Herrera



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