El relevo generacional en los conductores del transporte de animales vivos

Como ya se sabe el relevo generacional en el sector ganadero es bajo, pero no llega a ser comparable con el de los conductores. Si a esto añadimos, además, la especialidad de transporte animal, no nos podemos hacer una idea de la alta deficiencia de personal profesional existente en este gremio.

La IRU (International Road Union) ha realizado un estudio acerca de la escasez de conductores en Europa. Dicho estudio puso de manifiesto que la edad media de un conductor, en nuestro continente, es de 47 años. Se debe tener en cuenta que dicha media se calculó a través de más de 4.700 encuestas realizadas a diversas empresas de transporte.

Esta edad media emitida en dicho documento plasmó que aproximadamente un 33 por 100 de los conductores son mayores de 55 años y solo un 5 por 100 son menores de 25 años.

Algo que contrasta radicalmente si se comparan con países de otros continentes como son los casos de China, de Argentina o de México donde, aproximadamente, solo el 15 por 100 de sus conductores son mayores de 55 años.

Según el estudio de la IRU el 50 por 100 de los conductores profesionales en España tienen más de 55 años y solo el 3 por 100 son menores de 25 años. Una media que esta muy por encima de la europea.

Estos datos ponen de relieve el deterioro laboral que se esta dando en esta especialidad. Muestra de ello es la proporción de conductores españoles en las empresas nacionales, siendo ésta de 1 conductor por cada 4 puestos de trabajo; es decir, solo un cuarto de los conductores profesionales en España son nativos.

Actualmente las empresas de transporte de nuestro país, están surtiendo, básicamente de conductores de la zona del este de Europa y de Sudamérica.

Como anécdota personal, me gustaría hacer mención de lo que vi, hace un par de meses, en una descarga de verracos, cuya procedencia era Dinamarca y su destino España. El viaje fue realizado por un conjunto danés cuya carrocería era de aire filtrado, la cual tiene un importe de compra de aproximadamente 500.000€.

Me sorprendió cuando vi bajar a sus dos conductores originarios de Guinea, ya que era la primera vez que veía un vehículo del norte de Europa conducido por africanos. Esto muestra claramente la realidad en la que nos movemos en Europa.

Está claro ¡¡NO HAY CONDUCTORES!! ¿verdad? La respuesta es clara, “NO”.

La casuística del transporte animal no la tiene ninguna otra especialidad. Tener conocimiento acerca del manejo de los animales; de la evaluación adecuada de su aptitud durante el transporte; dominio de los protocolos de bioseguridad; conocimientos sobre el funcionamiento de las carrocerías, de la limpieza de los vehículos tras cada carga, así como la disponibilidad total en los horarios, hacen del transporte animal un trabajo complejo y tedioso para cualquier conductor, y mucho más si no ha tenido contacto con el mundo ganadero.

A todo lo expuesto, hay que sumarle el hecho de que los conductores deben residir en zonas rurales con una cierta densidad ganadera, siendo éste otro aspecto restrictivo.

Todos estos parámetros hacen que buscar conductores sea una ardua tarea en ciertas zonas, provocando aún más el incremento del deterioro de un gremio esencial para la población.

Desde el gobierno se han realizado diversas campañas para hacer la profesión de conductor atractiva, e incluso llegando a acuerdos con el ejército para que sus reservistas puedan ser recolocados como conductores profesionales.

Aun así, el atisbo que se presenta a futuro no es para nada halagüeño para el transporte de animales, ya que a la fata de mano de obra hay que sumarle el incremento del coste de compra de las carrocerías y de los camiones.

 

 

 

 

Pedro Martínez
Asesor técnico y director de ventas.
pedromartinez@berdex.es

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