La creciente vulnerabilidad de los modelos pecuarios extensivos en el sur de Europa
No sé si es una apreciación errónea mía, pero me da toda la impresión de que, en algunas oportunidades, a mis discentes, que cada año que pasa parecen llegar con un menor caudal de conocimientos a mis clases, les resulta complicado sumir y compartir mis exposiciones y mis argumentaciones.
Este ha sido el caso, por citar un ejemplo de la semana pasada, lo sucedido cuando abordé, una vez más, tomando en esta oportunidad como una referencia de base el estudio publicado en este año 2025 por Olesen, J. E., Bartl, K., Bernués, A., et al., la creciente vulnerabilidad de los modelos semi – extensivos y, sobre todo, extensivos en los que están implicados los rumiantes (vacuno, ovino y caprino) en el sur de la Unión Europea (léase, fundamentalmente, Portugal, España, Italia y Grecia).
En estos ámbitos geográficos, especialmente en el sur de los mismos, se ven y, sobre todo, se verán cada vez más afectados por los efectos del calentamiento global: del aumento medio de las temperaturas, de la creciente presencia de etapas de sequía, del incremento de los incendios, de una menor disponibilidad de pastos, de la reducción de la calidad de los forrajes y, en definitiva, de una reducción de los rendimientos reproductivos y productivos de las bases animales con una posible mayor incidencia de problemas patológicos y, consecuentemente, de un aumento generalizado de los costes de producción.
Estas previsiones, que me parece son poco discutibles, se enfrentan a una realidad global (en el seno de la Unión Europea), con sus correspondientes excepciones claro es, caracterizada por unos mercados cada vez más críticos (también a nivel de los P.V.P.), más exigentes y con una ligera retracción de la demanda en lo que atañe a los productos procedentes de la actividad pecuaria.
Como tantas veces lo he expuesto, el futuro de esta ganadería semi – extensiva y extensiva, dependerá, en gran medida, del éxito en encontrar un equilibrio entre la sostenibilidad y la productividad real (es decir, del tercer margen bruto de las cuentas económicas de las ganaderías).
Ello puede dar una importante oportunidad, si se actúa técnica y, sobre todo, políticamente (aportando apoyos reales y ayudas) de manera correcta (a través de una adecuada planificación integradora), a los modelos pecuarios basados en algunas razas autóctonas (en razón de su capacidad adaptativa), por lo que cabe considerar que ellas pueden garantizar, al margen de la calidad de sus producciones, unos modelos productivos más eficientes e, insisto, capaces de adaptarse a las futuras realidades locales, sin duda más resilientes e, incluso, probablemente, con un menor impacto ambiental.
Se trata en definitiva de encontrar, ante los cambios que ya nos están afectando y que van “in crescendo” , una mayor coordinación entre las ganaderías semi – extensivas y extensivas y los “nuevos entornos” porque los actuales modelos ganaderos ligados y dependientes del medio, serán, cada vez, más vulnerables.
Consecuentemente, partiendo de la actual realidad de nuestra “España vaciada”, el no actuar con rapidez y de forma adecuada, insisto, técnica y políticamente, puede generar, al menos en mi opinión, un significativo agravamiento del ya de por sí complejo problema de la despoblación rural, una aceleración del debilitamiento del tejido rural, una disminución de la biodiversidad, un cercenamiento de oportunidades económicas del medio rural y, también, una reducción, aunque no sea elevada, de nuestra seguridad alimentaria.
Comprendo que todo lo expuesto, aunque sea de una forma muy resumida, en razón del espacio disponible, no es especialmente sencillo de asumir (y menos por parte de unos alumnos mayoritariamente urbanitas); pero, no queda más remedio que ”poner hilo a esta aguja y “coser””, sino queremos ver como aumentan “los rotos” en nuestro tejido rural.

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito



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