El complejo futuro poblacional en la Unión Europea

Como lo explicaba la semana pasada, ésta es, en mi opinión, una cuestión de una enorme trascendencia futura para la Unión Europea. A pesar de ello, la misma, en general, no suele ser muy conocida por nuestra sociedad y, por esta razón, aunque va a afectar de lleno a nuestros hijos, pero, sobre todo a nuestros nietos, no es considerada, ni analizada, con la profundidad y la frecuencia, que se merece.

En efecto, nos guste o no, la La Unión Europea (al igual que otras regiones, fundamentalmente del I Mundo) se enfrenta a un fenómeno demográfico de grandes dimensiones que afectará, transformándolas, a sus estructuras económica, social y política, a lo largo del presente siglo XXI (lo cual también implicará, lógicamente, a su sector agrario, agrícola y ganadero).

De acuerdo con la base de datos interactiva Demography of Europe 2025, actualizada al pasado mes de mayo de 2025, se prevé que la población total de la actual U.E. – 27, aun teniendo en cuenta la inmigración, sufra una disminución de más del 7 por 100 en los próximos 75 años.

Las razones de este declive poblacional, que se pondrán más de manifiesto en la segunda mitad del presente siglo y que, sin duda alguna, redefinirá el poder y la economía de la actual U.E, están fundamentadas en un mix de factores estructurales.

Entre los mismos caben destacar: el envejecimiento acelerado de nuestra población; una disminución sostenida de una baja tasa de natalidad (que hoy se sitúa alrededor de 1,4 hijos por mujer, muy por debajo del umbral de reemplazo generacional, que es del 2,1), la emigración neta en ciertas regiones y un significativo mayor control, cuantitativo y cualitativo, de la inmigración.

La población joven, especialmente la menor de 20 años, también se verá afectada por esta dinámica. Se proyecta una disminución cercana al 19 por 100 en este grupo a nivel de la U.E. – 27, con solo cinco de los 27 Estados Miembros registrando un crecimiento.

Ello tendrá, sin duda alguna, implicaciones directas en lo que atañe a los sistemas educativos, a la innovación tecnológica y a la capacidad de regeneración del capital humano. Esta evolución, en esta franja de edad, dará lugar a desafíos específicos en lo que se refiere al equilibrio intergeneracional y también a la productividad futura por U.T.T.(Unidad Técnica de Trabajo).

Paralelamente, la esperanza de vida ha ido aumentando en la U.E. y, actualmente, ya supera los 82 años para las mujeres y los 77 años para los hombres. Esta realidad colabora activamente al envejecimiento poblacional, afectando, cada vez más a la edad de jubilación.

Por esta razón se estima que nuestra población mayor de 80 años se más que duplicará a finales del presente siglo. Este envejecimiento continuado y progresivo no será solo un fenómeno cuantitativo, sino que tendrá consecuencias muy significativas en la demanda, cuantitativa y cualitativa, de alimentos, en los sistemas de salud, en las pensiones (ojo a este tema) y en el cuidado social. Ello va a obligar a redefinir, sí o sí, las prioridades políticas de los gobiernos.

Por otra parte, la irrefrenable evolución en la Unión Europea hacia una sociedad significativamente más envejecida originará, probablemente, entre otras, una penalización del nivel medio del bienestar social, una ralentización del crecimiento económico, un significativo incremento de la demanda de automatización y generará, más que probablemente, tensiones fiscales graves, fundamentalmente en aquellos Estados Miembros (EE.MM.) de la U.E. – 27, que registren simultáneamente, en el curso de los próximos años, un envejecimiento de su población, un estancamiento económico real y una emigración juvenil, como puede ser, por ejemplo, el caso de España.

En definitiva, y aquí quería llegar, todos los cambios apuntados afectarán a la agricultura, pero muy especialmente a la ganadería, porque habrá modificaciones muy significativas de la demanda global de los alimentos de origen pecuario, como ya se ha mencionado, lo cual, a su vez, dará oportunidades a otros tipos de oferta.

Todo ello lo expuesto debería llevar al sector agrario de la Unión Europea de finales del siglo XXI significativamente diferente al actual.

 

 

 

 

 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito

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