La población activa agraria cae a mínimos históricos en España 

De acuerdo con lo publicado por AGRONEWS Castilla y León, la población activa en el sector agrario ha vuelto a marcar un récord negativo en el segundo trimestre de 2025. Según la Encuesta de Población Activa (EPA) publicada el 24 de julio por el Instituto Nacional de Estadística y analizada por CCOO de Industria, el total de personas activas en el sector primario se sitúa en 887.700, de las cuales 764.700 están empleadas y 123.000 se encuentran en paro.

Esta cifra consolida una tendencia a la baja que se acentúa con la salida de mujeres del campo, el incremento del paro agrario, y una temporalidad que, si bien desciende, sigue afectando a casi un tercio del empleo asalariado.

En el último año, el empleo agrario ha caído en 7.300 personas, lo que representa un descenso del 0,9%. En términos trimestrales, el sector ha sumado 2.800 empleos respecto al primer trimestre de 2025, un crecimiento del 0,4% que no compensa la tendencia anual negativa.

El paro agrario alcanza las 123.000 personas, lo que supone un aumento interanual del 1,3% (unas 1.600 personas más en situación de desempleo). A pesar de ello, en el análisis trimestral se observa un descenso de 7.400 personas en paro, una caída del 5,7% asociada a los movimientos estacionales del mercado laboral rural, en especial durante las campañas agrícolas que movilizan a trabajadores temporales o provocan desplazamientos hacia otros sectores.

La cifra total de población activa agraria (empleados más parados) se ha reducido hasta las 887.700 personas, marcando un mínimo que no se observaba desde hace décadas. Este descenso se debe principalmente a la pérdida de trabajadoras en el sector: en solo tres meses, el número de mujeres activas en el agro ha caído un 4,5%, mientras que en términos anuales la caída es del 2,1%. Esta situación contribuye al deterioro de la tasa de feminización del sector, que ya era baja y que ahora sufre un nuevo golpe estructural.

Pese a que muchas mujeres han abandonado el sector, la discriminación estructural no desaparece. De hecho, se intensifica. Las mujeres que permanecen activas en la agricultura sufren una tasa de paro del 17,1%, muy por encima del 12,6% registrado entre los hombres. Esto evidencia una doble penalización para la mujer rural: menos oportunidades laborales y mayores obstáculos para mantenerse en el empleo.

Uno de los datos más relevantes del informe es la reducción de la temporalidad laboral en el campo. En el segundo trimestre de 2025, el 31,13% de las personas asalariadas en el sector agrario tenían un contrato temporal, frente al 33,66% del mismo periodo de 2024. En números absolutos, de los 485.100 asalariados, alrededor de 150.900 siguen bajo contratos temporales. Aunque la caída es de más de dos puntos, la precariedad continúa siendo una realidad arraigada en el mercado laboral agrario.

El empleo agrario presenta comportamientos dispares por comunidades autónomas. En el último año, ocho regiones han logrado aumentar su nivel de empleo en el campo: Andalucía, Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Catalunya, la Comunitat Valenciana, Madrid y Navarra.

Por el contrario, la caída del paro solo se produce en Andalucía, Castilla y León, Catalunya, Galicia, Murcia y La Rioja, lo que sugiere una fuerte dispersión territorial en la evolución del sector. Esta asimetría puede explicarse, en parte, por fenómenos climáticos extremos que han afectado de manera desigual al territorio español en los últimos meses. Las sequías prolongadas, granizadas inusuales y el retraso o adelanto de campañas agrícolas clave han alterado la distribución del empleo rural y sus dinámicas estacionales.

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