A propósito del antitaurinismo recalcitrante: la corriente animalista (II)

La cultura animalista como emoción humana espiritual o incardinada, dentro de los programas políticos denominados progresistas, especialmente en los de la izquierda radical, es el baluarte en el que se apoya fundamentalmente el antitaurinismo de nuestros días. Capítulo aparte es el antitaurinismo inherente a los nacionalismos periféricos.

La corriente animalista dota a los animales sintientes de derechos e incluso de conciencia.

Entiendo que los animales no tienen derechos. Somos los humanos los que tenemos deberes respecto a los animales en aras a respetar su bienestar, deberes que se cumplen en las ganaderías bravas excepto con una pequeña fracción de animales, que no llega al 5 por 100 del censo total, que son destinados a la lidia con sangre (de una duración aproximada de 20 minutos y donde el castigo se ha ido reduciendo significativamente), para satisfacer la emoción taurina de una parte de la ciudadanía.

A continuación, no pretendo convencer a nadie con las preguntas que formulo, ya que proceden de la mentalidad de un aficionado. Tales cuestiones van dirigidas preferentemente a los ciudadanos indiferentes respecto a la Tauromaquia, ya que los de pensamiento animalista profundo presumo sus respuestas.

¿En qué grado las corridas de toros y novillos influyen en el sufrimiento de los animales durante la lidia? El animal siente dolor, pero ¿en qué rango lo supera? ¿Hay variaciones individuales significativas? Yo entiendo que sí.

Experimentos científicos han demostrado que el toro de lidia soporta el dolor de la lidia mediante la liberación de hormonas opiáceas (beta-endorfinas y meta-encefalinas). ¿El desconocido y anónimo sufrimiento del toro justifica la prohibición de las corridas y, con ello, el castigo de una fracción social depositaria de una emoción humana con componentes estéticos aceptados de fisonomía rica y variada?

De acuerdo con Wolf, ¿no se solucionaría la controversia mediante la tolerancia hacia las opiniones opuestas, respeto a las emociones, y libertad para poder disfrutar de todo aquello que no atente contra la dignidad humana? ¿A qué nivel se sitúa la dignidad humana respecto a la del animal?

Cuando la corriente animalista raya en la intolerancia o se hace patológica emerge el odio hacia los verdugos, en algunos casos, con visos de criminalidad virtual, lo que es un lamentable fracaso en la educación de nuestro tiempo.

De otra parte, parece que recientemente el antitaurinismo realimenta al taurinismo.

La reducción de la afición en el periodo 2010-2020 se recupera en los últimos años con casi 21.000 festejos taurinos en 2024, de ellos 1.546 en plaza, y más de 6,2 millones de espectadores sin sumar a los televisivos “de sillón”. Como botón de muestra, en la tabla adjunta puede observarse una evolución positiva de las variables indicativas de la afición en la primera plaza del mundo.

 

Evolución de los resultados de la Feria de San Isidro en el periodo 2023-2025 (1)

Año Nº de

Festejos

Lleno “No hay billetes” Espectadores

totales

Media/Festejo % Aforo Nº Abonados
2023 25 10 522.266 20.891 90,9 15.503
2024 28 15 587.317 20.866 90,9 16.575
2025 28 16 599.192 21.400 93,2 17.536

Se incluyen corridas de la Beneficencia e In Memoriam. Fuente: Plaza 1.

Resalto además un aumento aparente de la asistencia de la juventud a los festejos en la precitada feria, lo que corrobora que, como en épocas pasadas (principios del siglo XX), la presión antitaurina contribuye a impulsar la afición taurina.

 

 

 

 

 

Argimiro Daza Andrada
Dr. Ingeniero Agrónomo
Catedrático Emérito de Producción Animal
Universidad Politécnica de Madrid (UPM)

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