UPA reclama medidas urgentes ante la expansión del lobo y su impacto

Según ha publicado AgroNews de Castilla y León, la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) ha vuelto a alzar la voz tras la publicación del nuevo censo nacional del lobo ibérico que confirma la expansión de esta especie en España y su repercusión directa en los ataques al ganado. La organización denuncia una situación insostenible para la ganadería extensiva, que ya atraviesa una crisis estructural y ahora debe enfrentarse a un aumento de ataques por parte de este depredador.

El nuevo censo nacional del lobo ibérico, publicado el 27 de junio de 2025 por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), contabiliza un total de 333 manadas, lo que supone 36 más que en el último inventario de 2014, cuando se registraron 297. Este dato representa un incremento del 12% en una década.

Según indica UPA, este crecimiento de las manadas ha ido acompañado de un aumento de ataques a la cabaña ganadera, lo cual pone en serio peligro la viabilidad económica y social de la ganadería extensiva en muchas regiones del país.

Castilla y León, con 193 manadas, lidera el ranking de la presencia territorial del lobo. La siguen Galicia con 93 manadas, Asturias con 45 y Cantabria con 23.  Los datos, actualmente disponibles, ponen en evidencia que el lobo no solo ha consolidado su presencia en las regiones donde ya existía en 2014, sino que incluso ha penetrado en nuevos territorios, como Extremadura.

UPA subraya que la expansión del lobo no es un dato neutro. Desde el año 2021, solo en Galicia, el número de avisos de ataques se ha triplicado, mientras que los ataques confirmados se han duplicado, siendo cada vez más frecuentes en animales de gran tamaño.

La organización exige transparencia y datos oficiales sobre los ataques y daños provocados por los lobos, ya que sospechan que las cifras reales son mucho mayores que las comunicadas.

Desde UPA se insiste en que el crecimiento poblacional del lobo requiere una gestión equilibrada y realista, que no se limite a la protección de la especie, sino que contemple también el impacto negativo que provoca sobre las explotaciones ganaderas. Por ello, reclaman:

  • Medidas preventivas efectivas (pastores eléctricos, cercados, mastines, vigilancia)
  • Indemnizaciones justas y rápidas que cubran el daño real provocado
  • Controles poblacionales puntuales donde sea necesario
  • Coordinación interinstitucional entre el MITECO, el Ministerio de Agricultura y las consejerías autonómicas

La ganadería extensiva familiar, que se basa en un aprovechamiento sostenible del territorio, genera beneficios medioambientales, sociales y económicos, como el mantenimiento del paisaje, la prevención de incendios forestales y la fijación de población en el medio rural.

UPA recuerda que este modelo no puede seguir siendo el gran damnificado de una gestión que favorece al lobo sin tener en cuenta las consecuencias para las familias ganaderas.

La situación se ha vuelto especialmente grave en zonas de montaña y pastos comunales, donde los lobos encuentran presas fáciles en el ganado sin vigilancia nocturna.

La organización considera que la modificación del estatus de protección del lobo a nivel europeo, actualmente en estudio, es un paso en la dirección correcta. También reclama que todas las autoridades competentes se impliquen activamente, incluyendo:

  • MITECO, con medidas técnicas y presupuestarias
  • Ministerio de Agricultura, defendiendo los intereses de las explotaciones familiares
  • Comunidades Autónomas, como garantes de la realidad en el terreno

UPA insiste en que no se puede seguir legislando de espaldas al campo ni tomar decisiones sin contar con las organizaciones que representan a los ganaderos afectados por los ataques.

La situación descrita por el nuevo censo del lobo refuerza la tesis de UPA: la especie se encuentra en expansión, y con ello aumentan los ataques al ganado, dificultando el trabajo diario de miles de familias que dependen de la ganadería extensiva.

La organización pide que el Gobierno actúe de forma urgente y decidida, combinando protección ambiental y defensa del medio rural. “La convivencia con el lobo es posible, pero no puede recaer todo el coste sobre las espaldas de los ganaderos”, concluye UPA.

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