Importancia del ombligo en el lechón neonato (III)

Cordón umbilical lechón tres horas de vida empleando spray secante-desinfectante.

El uso de un iodo aplicado en forma de spray en el momento del nacimiento de forma tópica en el cordón umbilical referido en dichos trabajos redujo la mortalidad de los lechones lactantes.

En nuestra experiencia, la aplicación de diferentes productos higiénicos, también nos ha permitido mejorar la supervivencia de los neonatos. En este contexto, es muy importante considerar el impacto económico que nos supone la mortalidad en lactación, sabiendo que cada 1 punto porcentual de mortalidad da lugar a una pérdida media de entre 0,2-0,3 €/lechón.

Dicho de otra manera, a nivel nacional, partiendo de que tenemos unos 5 millones de partos al año, reducir tan solo 1% las bajas en lactación, nos supondría una más producción anual que se puede estimar del orden de loas 600.000 -700.000 lechones.

O basándonos en una unidad de granja con 1.000 reproductoras (algo menos del tamaño medio de granja en España), con unos 2.350 partos al año y una media de 33.000 lechones nacidos vivos, reduciríamos las pérdidas en 330 lechones al año o en un lechón al día, que a un coste del lechón de 30 € al destete nos suponen 10 €/cerda.

De acuerdo con lo expuesto hasta aquí, nos permitimos reflexionar y analizar qué hacen en otras especies donde tienen bajas mortalidades en lactación, y hacemos algunos comentarios:

A nivel experimental en cerdos gnotobióticos, xenobióticos o procedentes de histerectomías en granjas SPF, una práctica obligada es cerrar el cordón umbilical en su base y desinfectarlo individualmente inmediatamente que sale del canal vaginal de la cerda para asegurarnos de que no se infectan vía sanguínea ascendente.

El uso en otras especies animales (équidos, vacuno y caninos) de soluciones específicas desinfectantes – secantes por aplicación tópica que origina un cierre mucho más rápido e higiénico del cordón umbilical es muy frecuente, en base a una pauta protocolizada en el manejo de la atención a partos.

Desconozco hasta qué punto puede influir, pero en las mismas la mortalidad neonatal es como máximo la mitad que en lechones, y la incidencia de artritis, de onfalitis y de hernias umbilicales, es muy inferior.

En la especie humana las prácticas de higiene básicas en los partos permitieron reducir drásticamente la mortalidad tanto del bebé como de la madre (simple lavado de manos).

En general, la atención específica al cordón umbilical es insuficiente, y más teniendo en cuenta el tipo de tejido, que lo conforma, y su elevada vascularización (lo que implica un alto riesgo de infecciones).

Nos llama la atención que su longitud media al nacer es de 34,6 cm (con un rango de 17-50 cm), por lo que su superficie de contacto con el suelo de la paridera es elevada.

En la cuarta y última parte del presente artículo se abordarán las principales conclusiones y se referenciará la bibliografía de consulta que el autor ha considerado más interesante.

 

 

 

 

 

Antonio Palomo Yagüe
Dr. en Veterinaria
Prof. Asociado Facultad de Veterinaria
Universidad Complutense de Madrid
ADM Animal Nutrition Spain

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