Importancia del ombligo en el lechón neonato (II)

Cordón umbilical del lechón en primeros minutos del nacimiento

Retomando lo anunciado en la primera parte del presente artículo, los lechones que sufren de hipoxia tienen mayores niveles de lactato en sangre y padecen acidosis, alterando su equilibrio ácido-base, lo que sabemos afecta a la toma de calostro y peor protección inmunitaria, con peores índices productivos y mayor tasa de mortalidad a lo largo de su vida.

Los lechones al nacimiento disponen de una cantidad limitada de energía almacenada en forma de glucógeno en el hígado, en el corazón y en los músculos esqueléticos, que, junto a sus escasas reservas de lípidos, determinan una mínima capacidad de termorregulación y riesgo de hipotermia. Además, el nivel de glucosa en sangre desciende de 100 a 10 mg/100 ml en las primeras 48 horas después del nacimiento, suponiendo un riesgo elevado de muerte por hipoglucemia.

Este hecho, asociado al mayor tamaño de camadas, está relacionado con un incremento de la mortalidad en lactación, donde nuestro objetivo de un 90 por 100 de supervivencia hasta el destete, difícilmente somos capaces de lograr.

Es aquí donde ponemos el foco en este breve artículo, tratando de mejorar dicha supervivencia en base a la importancia de este cordón vital en los lechones, y más en los lechones más pequeños con cordones umbilicales más deficientes y con mayor riesgo.

Nos preguntamos si con la práctica de atención – cuidados e higiene del cordón umbilical de los lechones recién nacidos podemos llegar a salvar algunos de al menos ese 10-20 por 100 de lechones de bajo peso al nacimiento y/o alguno del resto que mueren en los tres primeros días por onfalitis – septicemia, ya que sabemos cómo en muchas de nuestras granjas la presión de infección es elevada, tanto por el número de animales como por la mayor rotación de parideras y, en no pocas ocasiones, insuficientes vacíos sanitarios.

La presencia de Escherichia coli, de Streptococcus spp y de Staphylococcus spp, en las superficies de las parideras es elocuente, por lo que cualquier infección en las primeras horas de vida reducirá la toma de calostro y leche con las lógicas consecuencias. Las dos principales vías de entrada de infecciones en los lechones recién nacidos son “el O2” que no el oxígeno, es decir, la oral y el ombligo.

Inmersionando en el interés de práctica clínica hay que empezar diciendo que numerosos estudios relacionan la morfología del cordón umbilical con la vitalidad de los lechones al nacimiento y su supervivencia durante la lactación, observando un mayor riesgo de mortalidad cuando el cordón umbilical está roto en el momento del nacimiento, frente a los que mantienen el cordón umbilical intacto y conectado aún con el canal genital de la cerda. La tensión requerida para romper el cordón umbilical está en el rango de 545-2.000 g.

Hemos realizado algunos estudios en el pasado trabajando en la higiene del cordón umbilical al nacimiento, obteniendo resultados positivos en la supervivencia de los lechones; los mismos están respaldados por diversos trabajos daneses analizando la relación entre supervivencia e inflamación del cordón umbilical y protrusión del ombligo (onfalitis – grado UO) desde el nacimiento al destete.

En la tercera parte de esta publicación seguiremos  desarrollando la presente temática.

 

 

 

 

 

Antonio Palomo Yagüe
Dr. en Veterinaria
Prof. Asociado Facultad de Veterinaria
Universidad Complutense de Madrid
ADM Animal Nutrition Spain

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