Patético, pero cierto
Hace ya unas semanas tuve la oportunidad de asistir a los actos de celebración de San Francisco de Asís del Ilustre colegio Oficial de Veterinarios de Huesca. Normalmente era yo el que invitaba a mis hijas y a mi mujer a asistir a la celebración de Zaragoza, pero esta vez, mi hija María, como veterinaria novel, fue la que me invitó a mí. Es una de las ventajas de haberme jubilado; estoy disponible para cualquier evento.
Es interesante ver cómo tus compañeros de estudios e incluso algunos alumnos de no hace muchos años se van engordando y quedando calvos tras unos años de ejercicio profesional y tú te ves tan normal y bien conservado. Todo esto te hace pensar que tú cabeza ya no coordina bien las ideas y que ellos te ven igual a ti que tú a ellos.
Pude saludar a muchos que hacía tiempo que no veía y a otros con los que me he visto no hace mucho tiempo o me veo con frecuencia. En general te traen buenos recuerdos, ya que los malos se tienden a olvidar como una autodefensa mental.
Entre los presentes se encontraba la decana de la Facultad de Zaragoza, Cristina Acín, que recibía el “Premio Francisco de la Reina” por su trayectoria profesional. Tras su discurso de agradecimiento, terminó con una petición-súplica que a mí personalmente me pareció patética, no por ella, sino por el tema.
Parece ser que la Facultad tiene serios problemas para proveerse de perros para las prácticas en las que son necesarios y no se pueden sustituir por una presentación con imágenes. No tener suficientes animales hace que los grupos sean más grandes o tener menos prácticas. Creo que es un grave o muy grave problema para una Facultad de Veterinaria y la petición estaba más que justificada.
Pedía a todos los veterinarios de la sala que intentáramos convencer a los propietarios de perros que mueren en las clínicas, que donaran el cadáver a la Facultad para hacer prácticas.
Con las normas de “sacrificio cero” en los centros de protección animal, sanidad animal, santuarios animales o como se les quiera llamar a las antiguas perreras, se han quedado sin perros para las prácticas de la carrera en la que se forman los que después deben cuidar y curar a los animales.
Yo estoy de acuerdo con el bienestar animal, no con la Ley de Bienestar Animal, y con la adopción de aquellos animales que estén en condiciones de adoptarse, pero estos centros se van llenando de perros no adoptados y, sobre todo, de perros peligrosos y potencialmente peligrosos o que ya han mostrado su agresividad y peligrosidad y no pueden darse en adopción, pero tampoco sacrificar, así que se quedan en el hotel de 5 estrellas, a gastos pagados por los contribuyentes hasta que se cansan de vivir y se mueren. Desde mi punto de vista, se quedan en una jaula de tres metros cuadrados esperando la muerte en un aburrimiento diario, peor que una muerte digna y rápida.
Unas semanas más tarde, la misma petición apareció en el boletín de noticias de Colegio de Veterinarios de Zaragoza. Al parecer, seguían faltando animales para las prácticas.
En este caso la cosa es peor ya que el Hospital Veterinario de la Facultad no actúa como hospital de referencia para casos remitidos por otros veterinarios, sino que admite todo tipo de clientes, referidos o no por los clínicos. Esta actuación hace que muchos veterinarios consideren a la Hospital de la Facultad su competencia y, pedir colaboración a quien le haces la competencia, hace que no se esfuercen mucho por este tipo de peticiones. Si además le sumamos la burocracia necesaria para realizar esas cesiones por parte del dueño, veterinario responsable y Universidad y que todo se debe programar en unas pocas horas tras la muerte del animal, Cristina tiene una dura faena que hacer para resolver este problema.
Al final, el humanizar y generar una serie de tratos con los animales que no son acordes con la realidad de nuestro sistema de vida hace que nos hayamos pasado siete pueblos en la frenada y hemos dejados a perros condenados a morir en una jaula y estudiantes sin poder aprender dignamente la profesión para cuidar y curar a los perros.
Vamos, patético; vaya veterinarios que van a salir con las prácticas de PPT o de maniquí.

Luis Miguel Ferrer Mayayo
Dr. Veterinario, jubilado y escritor
Profesor de Universidad, jubilado
Diplomado del European College of Small Ruminant Heath Management




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