La negativa evolución cuantitativa del sector cunícola en España

En España, en general, como lo comentaba hace unos días, el sector pecuario ha experimentado un crecimiento muy importante en el curso de los últimos lustros. No obstante, en el caso del sector cunícola, lamentablemente, no ha sido así, sino todo lo contrario.

En efecto, a finales de los años noventa del siglo pasado, la producción cunícola oficial en España, expresada en peso canal total, rondaba las 130.000 toneladas anuales (lo que se correspondía a un sacrificio de unos 105 millones de conejos). A las toneladas mencionadas deberían añadirse, como mínimo, otras 30.000 toneladas anuales que corresponderían a un autoconsumo y a un consumo directo en el medio rural, que históricamente fueron realmente muy importantes en nuestro país.

El año pasado, año 2023, en España, que sigue siendo el mayor productor cunícola en el seno de la Unión Europea (U.E. – 27), se sacrificaron oficialmente del orden de unos 30 millones de conejos que generaron una producción de carne de conejo de unas 37.000 toneladas. Ello supuso casi un 10 por 100 menos de la carne producida en el año 2022. A esta cifra, creo, podríamos añadir otras 5.000 toneladas anuales de autoconsumo.

Y, a pesar de esta drástica reducción en la producción en España, somos estructuralmente excedentarios con unas exportaciones que el año pasado superaron las 6.500 t (un 15 por 100 menos que en el año 2022) y unas importaciones inferiores a las 3.000 toneladas (un 17 por 100 superiores al año anterior). Esta realidad da lugar a que nuestro autoabastecimiento supere el 111 por 100  y un consumo estimado per cápita claramente inferior a 1 Kg/perdona y año.

Hay que significar que esta tendencia negativa de la producción afecta también a la Unión Europea; en ella la producción de este tipo de carne se limita a unos pocos Estados miembros (EE.MM.) porque está vinculada a factores culturales. La mencionada producción de carne cunícola se redujo, el año pasado, en la U.E. a unas 115.000 toneladas, un 6 por 100 menos que en el año 2022.

En España, el sector cunícola lleva muchos años inmerso en un proceso de concentración de su eslabón productor, lo que implica, como consecuencia de ello, la desaparición continuada de las explotaciones de menor dimensión y, por ello, con menor capacidad competitiva. Actualmente, no habrá más de unas 1.150 explotaciones registradas en el REGA (Registro General de Explotaciones Ganaderas), que no sean de autoconsumo y de ellas solo unas 700 tienen un censo superior a 50 madres.

Por su parte, la mayor parte de la mencionada producción de este tipo de carne, de acuerdo con los datos publicados por el Ministerio de Agricultura y Alimentación (MAPA), se concentra en la zona del Centro de España, con Castilla y León como principal productor, seguido de la zona del Noroeste, especialmente Galicia, y de la zona del Este, donde destaca Cataluña.

Desde mi punto de vista, la mencionada regresión es una consecuencia directa de la evolución de la relación entre la producción ganadera con una fuerte base rural y la sociedad. Hace unos años, no tantos, la convivencia positiva de la trilogía agricultura – ganadería – sociedad era evidente.

Pero, en estos últimos decenios, se ha producido, en primer lugar, una gran especialización productiva (el porcino de capa blanca es el mejor exponente de ello), disociándose la producción ganadera de la agrícola.

En segundo lugar, como consecuencia de nuestro desarrollo industrial y sobre todo urbano, se ha originado una drástica reducción de nuestra población rural (que hoy no llega al 15 por 100 del total de la población española) y, como consecuencia de ello, la sociedad urbana se ha separado irreversiblemente de la trilogía mencionada (lo que ha llevado a una serie de desacuerdos entre las sociedades rural y urbana).

Y todo ello acontece a pesar de los ímprobos esfuerzos que realizan ASESCU (la Asociación Española de Cunicultura) e INTERCUN (la interprofesional del sector cunícola) para “mantener vivo” al sector (que, además, ha de luchar con el hecho de que el conejo se ha convertido, con el c de los años, en un importante animal de compañía).

Y es que, en las circunstancias descritas, es enormemente difícil conseguir un cambio de las tendencias reseñadas.

 

 

 

 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito

 

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *