La eterna complejidad del sector del vacuno de leche en España

Exponía, en el marco de una actividad docente de la semana pasada, la temática reflejada en el título de la presente nota. Y lo hacía frente a un cuerpo discente que, desde una perspectiva profesional, es relativamente ajeno al sector pecuario, si bien, al menos parcialmente, se declara interesado en él.

Y, probablemente, estén interesados en este sector, al igual como lo estoy yo, porque es un claro ejemplo, aunque no el único obviamente, que lleva muchos años intentando buscar su equilibrio siendo este sector pecuario ¡atención al dato! estructuralmente claramente deficitario.

En él, las continuas presiones que sufre por su sostenibilidad (empezando por la comprometida y significativa reducción de la emisión de Gases Efecto Invernadero (GEI); por el incremento de las importaciones; por los graves problemas estructurales e históricos de los precios y por las amenazas sanitarias, hacen también hoy, en la gran mayoría de sus granjas, especialmente compleja su viabilidad económica.

No obstante, la actual estabilidad del alguno de los segmentos de este sector (por ejemplo, el del queso), hace que, en los primeros ocho meses del presente año, se pueda constatar, en el sector, un ligero repunte en la producción.

Así, de acuerdo con los últimos datos que dispongo de nuestro Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), comparando lo acaecido entre los meses de enero y agosto del presente año 2024 y del pasado año 2023 se registra, en este año 2024, un pequeño aumento del 1,9 por 100 en el consumo aparente; un aumento del 1,5 por 100 en las entregas (después de varios años de la reducción de las mismas); un aumento del 4,4 por 100 en las importaciones y un descenso del 6,2 por 100 en las exportaciones.

Quiero entender que el aumento del consumo aparente se debe, entre otras razones, a la recuperación de la hostelería y de la industria alimentaria (que utiliza los lácteos en una serie de productos procesados), así como al estancamiento, en su crecimiento, de las bebidas vegetales y al aumento de la demanda de nuestra sociedad de ciertos productos lácteos como los postres y los yogures.

No obstante, a pesar de estas positivos “brotes verdes”, la complejidad, la eterna complejidad, de nuestro sector lácteo no ha disminuido, sino que, probablemente, está aumentado a lo largo del presente año.

Para empezar, el precio medio, que percibieron los ganaderos por la leche de sus vacas en el año 2023, se situó alrededor de los 60 cts. de euro/litro; en este año 2024, el mencionado precio medio, puede estar alrededor de los 47 cts. Ello, consecuencia directa del incumplimiento, por parte de los primeros compradores de la Ley de la Cadena, pone, lógicamente, en grave riesgo la mencionada viabilidad económica de muchas granjas que, además, han de amortizar las importantes inversiones llevadas a cabo  en estos últimos años.

Por otra parte, la presencia de enfermedades emergentes como es el caso de la Enfermedad Hemorrágica Epizoótica (EHE), que ya empieza a contar con vacunas eficaces, o de la Lengua Azul, que llevan parejas restricciones sanitarias, comportan una reducción de las producciones y un incremento paralelo de sus costes (lo que está llevando a considerar, por parte de un número significativo de ganaderos, el cambiar la orientación productiva de sus granjas pasando de producir leche a producir carme).

A lo expuesto hay que añadir las investigaciones que, sobre los acuerdos de precios de compra de los primeros compradores, se está llevando a cabo, desde hace unos años, por parte de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

El objetivo es lograr una mayor transparencia real en estos contratos. Esta transparencia podría permitir comprobar fehacientemente si se cumple o no, la ya mencionada Ley de la Cadena que, para mí, es un tema absolutamente fundamental.

En definitiva, como se puede constatar, de la lectura de las líneas que anteceden, la complejidad del sector de vacuno de leche español a pesar, insisto, de ser estructuralmente deficitario, ya se puede clasificar, en mi opinión y lamentablemente, de eterna.

Sin duda alguna hay soluciones, pero “los que dominan el cotarro” y el poder político, no tienen, visto lo visto, ningún interés en ellas.

Aplicando el refranero: “qué buenos vasallos serían los ganaderos del sector del vacuno de leche español, si hubiere buenos señores”. Sigue sin haber “más cera que la que arde”.

 

 

 

 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito

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