El NO de consumidores y productores al acuerdo U.E. – 27 y MERCOSUR

Productores de distintos Estados miembros de la Unión Europea, incluida España, protestaron este miércoles 13 de noviembre en Bruselas contra el acuerdo comercial entre la UE y Mercosur, firmado ya en 2019 si bien está pendiente aún de la negociación de un anexo.

La protesta vino organizada por el sindicato agrícola valón Federación Unida de Agrupaciones de Criadores y Agricultores (FUGEA) y tuvo lugar en pleno corazón del barrio europeo de Bruselas. Allí se trasladaron los agricultores, una decena de tractores y miembros de diversas organizaciones ecologistas.

Este acuerdo con el bloque comercial de Mercosur (conformado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) podría estar llegando a su fin, incluso fuentes de la Comisión Europea habrían informado a algunos eurodiputados de que hay posibilidades de que se cierre en la próxima Cumbre de Montevideo, que se celebrará los días 5 y 6 de diciembre, tras avanzarse en las negociaciones.

Las organizaciones de agricultores, dependiendo de los sectores y de los Estados miembros (EE.MM.), se oponen al acuerdo comercial, argumentando que su aplicación supondrá un “doble rasero” en las obligaciones y exigencias de producción (como en la política de fitosanitarios) en perjuicio de la competitividad de las producciones europeas.

Los manifestantes portaron pancartas con diversos lemas, como, por ejemplo, «Ingresos justos para los trabajadores del campo» o por «una Política Agrícola Común a pequeña escala» y en sus discursos, según la organización Vía Campesina, denunciaron a la Comisión Europea por «esconderse detrás de promesas vacías y abandonar a los agricultores para proteger sus propios intereses.»

Mientras que los Gobiernos de Alemania, España y Portugal respaldan el acuerdo con el bloque sudamericano, otros países, encabezados por Francia y Bélgica han mostrado, por el momento, su oposición al mismo.

Al referirse a dicho acuerdo, la señora Kaja Kallas, la nueva responsable de la diplomacia comunitaria con el exterior, que sustituirá a don Josep Borrell, afirmó que este acuerdo sigue adelante y tiene también un gran interés geopolítico, ya que si no se logra un acuerdo comercial con el bloque de Mercosur el vacío será llenado por China.

Asimismo, el portavoz comunitario de Comercio, don Olof Gill, afirmó durante la rueda de prensa diaria de la Comisión Europea que, en la negociación con estos cuatro países del Mercosur, la Unión Europea quiere “asegurar que las sensibilidades de nuestro sector agrícola son totalmente respetadas y contenidas en el acuerdo, como es el caso de todas las negociaciones comerciales.”

Por su parte, la European Consumer Asociation (BEUC) advirtió que es probable que el acuerdo de libre comercio UE-Mercosur, que se prevé concluya antes de final de año no proteja los intereses de los consumidores, ni se ajuste a los objetivos de sostenibilidad de la Unión Europea

Según la BEUC, el acuerdo contradice las recomendaciones formuladas en el Diálogo Estratégico sobre el Futuro de la Agricultura de la Unión Europea.

Los participantes de toda la cadena de suministro de alimentos, incluyendo la BEUC, pidieron una mayor coherencia entre la política comercial de la UE y los requisitos de sostenibilidad, y destacaron la importancia de alinear las importaciones de alimentos con las normas de la UE en materia de medio ambiente, seguridad alimentaria y bienestar animal.

Peor aún, el acuerdo podría llegar justo cuando la UE ha tenido que pedir a Brasil que suspenda sus importaciones de carne de vacuno, al haber detectado el uso de hormonas de engorde, que la UE prohibió hace décadas en la producción ganadera.

El director general de la BEUC, don Agustín Reyna, puso de manifiesto que “los consumidores esperan que sus alimentos cumplan con los mismos estándares elevados que los producidos en la UE, como el bienestar animal, independientemente de su origen.”

El señor Reyna añadió que, “lamentablemente, este acuerdo impulsará el comercio de productos, como la carne, que no cumplen con los estándares de la UE, además de obstaculizar los esfuerzos por reducir la huella climática de la UE y cambiar a dietas más saludables.”

Para el responsable de dicha Asociación, “los acuerdos comerciales deberían centrarse, principalmente, en el comercio de productos sostenibles que apoyen la transición ecológica, en lugar de aquellos que la obstaculizan. Hoy en día, la política comercial choca con nuestros objetivos de consumo sostenible, por lo que es hora de que la U.E. – 27 deje de contradecirse y se ponga las pilas.”

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