El problema de la «humanización» de los animales y sus consecuencias

No hay que mezclar churras y merinas, es lo que dice la sabiduría popular que, aunque parece raro, viene bien al caso que voy a tratar.

Me voy a explicar un poco mejor para que la gente lo entienda y entienda la evolución del bienestar animal y lo que supone la humanización.

Hace unos meses, cuando tuve que preparar el prólogo para el libro “Diccionario de PASTOR”, decidí que introducción fuera una mini – biografía de mi vida hasta que mi hija, terminando el Grado de Veterinaria, me dijo que quería trabajar con rumiantes, en un pueblo y que no entendía a los veterinarios rurales ni a los pastores.

En este prólogo decía que las mujeres llevaban la casa, que incluía el corral con gallinas, conejos, tocino y toda clase de animal susceptible de pasar por el puchero. Los que no se comían no tenían los mismos derechos que las mascotas actuales.

Estaba muy claro qué era un animal de puchero y que una mascota, pero el más importante era el primero y es el que recibía todos los cuidados. Hoy en día, nos hemos empeñado en aniquilar a los animales de puchero y ser todos vegetarianos para satisfacer las exigencias de un grupo minoritario de personas que no entienden que el hombre es omnívoro y no herbívoro, como ellos quisieran.

Con estas ideas, se empieza demonizando a los animales de abasto y dejando a las mascotas como animales amigos, luego son muy amigos y después de la familia.

Equiparar personas, mascotas y animales de abasto es un error tremendo para nosotros y para ellos.

Vamos a ver algunos ejemplos:

La Declaración de Derechos de los animales dice: “Todos los animales nacen IGUALES ante la vida y tienen los mismos derechos a la existencia.”, pero luego protegemos al lobo que se come a las ovejas. No lo entiendo.

“Toda privación de libertad, incluso aquella que tenga fines educativos, es contraria a este derecho”. Entonces ¿Cómo vamos a enseñar veterinaria para poder cuidar a los animales? Modelos y vídeos no sirven más que para aprobar el examen, luego viene la decepción y el sufrimiento animal por la ineptitud del graduado.

“Todo animal de trabajo tiene derecho a una limitación razonable del tiempo e intensidad de trabajo, a una alimentación reparadora y al reposo”. ¿Por qué no puede estar un burro o poney paseando y divirtiendo a los niños en las ferias? La prohibición ha llevado al sacrificio de muchos de ellos.

“Ningún animal debe ser explotado para esparcimiento del hombre” ¿Ser mascota, sin ninguna otra utilidad, no es explotación y privación de la libertad? Yo creo que sí lo es.

Me pueden asegurar que un husky siberiano, en el mes de julio, en Zaragoza, a 44ºC y metido en un piso de 80 m2, con un matrimonio, hijos y algún abuelo está feliz y contento, pero el animal, jadeando y con un palmo de lengua fuera, me cuenta otra cosa. Eso sí, como premio a su docilidad, le hacemos correr la “Mushing Monegros” en verano.

“Las exhibiciones de animales y los espectáculos que se sirvan de animales son incompatibles con la dignidad del animal”. Entonces ¿Qué son los concursos de AGILITY? ¿Un circo entre amigos de mascotas?

Poner normas de bienestar animal en el transporte de animales es bueno, pero cuando entras al metro de las grandes ciudades o te montas en un avión “missering clase”, con el codo del vecino en tu ojo o las rodillas del otro en tus riñones, te das cuenta que nos hemos pasado de frenada.

“Las escenas de violencia, en las cuales los animales son víctimas, deben ser prohibidas en el cine y en la televisión» ¿Qué estamos viendo todos los días en Ucrania, Gaza etc.? y con seres humanos, no con animales.

Las cinco libertades del bienestar animal terminan en “Libre para expresar las pautas propias de comportamiento.” La primera pauta para el mantenimiento de una especie es la reproducción ¿Por qué se están castrando a los gatos y a la mayoría de mascotas?

Quizás se debería hablar con todos los colectivos antes de legislar y no con los amigos o recurrir a “yo pienso que.” Los errores son muy graves y se pagan con el tiempo y aunque “errare humanum est”, a los que cometen tantos errores se les debería calzar con herraduras, para que todos fuéramos iguales.

Sigo sin entender nada, pero en mi libro de familia, por lo menos, de momento, no hay espacio para incluir a las mascotas y, el día que se puedan incluir, para mí, será un libro de explotación ganadera.

 

 

 

 

 

Luis Miguel Ferrer Mayayo
Dr. en Veterinaria y escritor
Profesor de universidad jubilado

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