El peligro de los consumidores en la Unión Europea

No se me interprete mal; me refiero, tal y como lo exponía este pasado fin de semana y lo he manifestado en más de una ocasión, al peligro cierto que entrañan, para los temas sensibles de la ganadería de la Unión Europea,  los opiniones de unos consumidores, en general muy alejados y poco conocedores del medio rural, vertidas en encuestas más o menos sesgadas.

Y es que, en mi opinión, nada hay más peligroso que opinar sobre lo que no se conoce adecuadamente, publicitando esta ignorancia, por ejemplo, a través de los medios sociales de comunicación.

En este caso me estoy refiriendo a la encuesta realizada a finales del año pasado y que ha implicado a unos 8.000 consumidores. La misma fue promovida por la Organización Europea de Asociaciones de Consumidores (BEUC),  el Consumer Research and Testing (ICRT) y nueve organizaciones de consumidores de Bélgica, Francia, Alemania, Hungría, Italia, Países Bajos, Portugal, Suecia y España (nuestra OCU).

Las principales conclusiones que se derivan de la mencionada encuesta son que casi el 90 por 100 de los encuestados apoya la promulgación de nuevas leyes que promuevan un mayor bienestar en las bases animales útiles o de renta en las granjas comerciales de la Unión Europea (U.E. – 27). En este sentido, apoyan, por ejemplo, la supresión total de las jaulas; el incremento del espacio útil por unidad animal y la supresión total de las mutilaciones.

Paralelamente, más del 75 por 100 de estos consumidores desearía poder conocer mejor, tener más información, acerca de los sistemas productivos y de las técnicas utilizadas en nuestras granjas, aduciendo que, por esta razón, no pueden tener el adecuado conocimiento de las prácticas que se llevan a cabo en las mismas para garantizar el bienestar animal de los animales de producción o de renta implicados.

Por otra parte, es verdad que el 78 por 100 de los encuestados está de acuerdo en que los alimentos de origen animal, importados por la U.E. – 27 desde Países Terceros, deben de haber sido generados bajo nuestras mismas normas de bienestar animal (aunque parecen no conocer que el denominado “Modelo Europeo de Producción Animal” no es de obligada aplicación en los referidos Países Terceros).

Y también es cierto que casi el 75 por 100 de estos consumidores está de acuerdo en que la Unión Europea apoye financieramente a las empresas ganaderas para que apliquen prácticas productivas que aumente el bienestar de sus bases animales.

No obstante, solo un 60 por 100 (un 60 por 100 ¡ojo al dato!) estaría dispuesto, en este caso, a pagar más por los productos generados en estas granjas “top en temas de B.A”; pero sólo un 34 por 100 pagaría como máximo un 5 por 100 más por sus productos (lo cual, en mi opinión, refleja perfectamente la ignorancia zootécnica de los encuestados).

Estos mismos entrevistados proponen, como ya se ha indicado, que es muy  importante mejorar nuestros actuales estándares de bienestar animal,  y proponen que los gobiernos de los distintos Estados Miembros (EE.MM.) sean los que garanticen que, los costes de estas mejoras, se compartan equitativamente a lo largo de la cadena y no sean asumidos únicamente por los consumidores.

No hace falta poner en evidencia que los encuestados desconfían abiertamente de las afirmaciones de las empresas ganaderas y/o de las industrias agroalimentarias, en lo que atañe al Bienestar Animal. Es decir, por lo que manifiestan los consumidores encuestados en esta oportunidad, desconfían abiertamente de la veracidad de los sellos distintivos del Bienestar Animal, del sello Welfair, y, visto lo visto, cabe supone que también desconfiarán de los sellos de calidad alimentaria y de los certificados de la industria alimentaria.

Obviamente los promotores de la encuesta, comentada en la presente nota, solicitan a la Comisión Europea, en base a los resultados de la misma, que, según ellos, ponen en evidencia el descontento de los consumidores con la actual situación del B.A. en nuestras granjas, que actualice las leyes existentes y promulgue todas las nuevas, que sean necesarias, para lograr mejorar significativamente el que consideran es, actualmente, el bienestar animal medio de las bases animales en las granjas pecuarias de la U.E. – 27.

Y luego nos extrañamos que nuestros ganaderos se sienten continuamente señalados y hostigados por la sociedad de la Unión y, muy especialmente, por sus sectores proteccionistas, animalistas y medioambientalistas; que vaya descendiendo nuestra población rural y que tengamos graves problemas con los relevos generacionales.

Como dice aquel viejo adagio: “con estos juncos se hacen estos cestos”.

 

 

 

 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito

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