Retos agrarios para 2024; nueva estructura del Ministerio, los costes de producción y la Ley de la Cadena

En el Boletín de Noticias de AGROPOPULAR, que dirige don César Lumbreras publicó el pasado día 19 este artículo que por su interés y oportunidad, no dudamos en reproducir.

Dice así:

Los retos agrarios del año 2024 se pueden dividir en dos grandes grupos. El primero es el de las cuestiones institucionales, que van desde la nueva estructura del Ministerio de Agricultura hasta el papel que realmente desempeña Luis Planas en el Gobierno frente a Teresa Ribera, pasando por la composición de la Conferencia Sectorial de Agricultura y Desarrollo Rural, la labor de oposición del PP y las elecciones al Parlamento Europeo.

El otro gran grupo es el de los temas habituales de política agraria desde los costes de producción hasta la inflación o la futura Ley de Agricultura Familiar.

Las cuestiones de Política Agraria

En el periodo que va entre el 16 de octubre y el 31 de diciembre de 2023 el montante de las ayudas directas que ha llegado al bolsillo de los agricultores y ganaderos se ha reducido en más de 580 millones de euros sobre el mismo periodo de 2022.

Aunque el plazo para abonar esas ayudas no termina hasta el 30 de junio, la realidad es que la mayor parte de los pagos se hacen en el periodo antes citado, por lo que ya hay un muestra importante del posible balance final: todo apunta a que, contrariamente a lo repetido hasta la saciedad por Planas, llegará menos dinero con esta nueva PAC.

La sequía y el agua

A estos efectos, España puede dividirse en dos: la España en la que “sobra” agua y aquella otra en la que falta. En la primera las reservas de agua en los pantanos son similares a las de años anteriores y, en bastantes casos, no se puede entrar en las tierras a hacer las labores correspondientes porque están encharcadas.

En la segunda se da la situación opuesta con los embalses bajo mínimos y las tierras resecas. Ello hace que la política que se ejecute en materia de agua vaya a ser uno de los grandes retos del año que acaba de comenzar.

En este contexto conviene recordar que la filosofía de Teresa Ribera es que no haya más agua para regadío y así se plasmó en los planes de cuenca.

Costes de producción, precios y cadena alimentaria

Después de dispararse en los dos años previos, los costes de producción de los agricultores y ganaderos (piensos, fertilizantes, energía…) bajaron en 2023, pero aún se mantienen en niveles elevados y siguen siendo una de las principales preocupaciones en el día a día de los productores.

Habrá que ver si en 2024 continúa la tendencia a la baja iniciada el año pasado o se producen nuevas subidas y se adoptan medidas para paliar su impacto. Hay una gran incertidumbre respecto a la evolución del precio de los insumos y de las materias primas dada la situación geopolítica, cada vez más complicada: no se ve un final a la guerra en Ucrania, conflicto en Oriente Próximo, problemas en los canales de Panamá y Suez por motivos diferentes que dificultan el comercio…

Por su parte, los precios que perciben los agricultores y ganaderos por la comercialización de sus productos subieron en 2023, aunque no en todos los casos permitieron cubrir los costes de producción.

Desde el sector agrario insisten en que sigue sin cumplirse la Ley de la Cadena Alimentaria en lo que respecta a los precios, que establece que cada operador deberá pagar al operador inmediatamente anterior un precio igual o superior al coste de producción.

Al cumplimiento de esta disposición contribuiría la publicación, por parte del Ministerio de Agricultura de los criterios para determinar ese coste, con el fin de que los agricultores y ganaderos tengan una referencia más clara para negociar sus precios con sus compradores.

Inflación

La subida de los precios al consumidor de los alimentos se ha ido moderando en los últimos meses, aunque el incremento acumulado a lo largo del año 2023 se situó todavía en el 7,3% (2022 se cerró con una subida del 15,7% anual y en febrero de 2023 se llegó a un incremento del 16,6% respecto al mismo mes del año anterior).

Con el fin de contener esa subida de los precios, el 1 de enero de 2023 se redujo a cero el IVA aplicado a algunos alimentos básicos (el pan y los cereales, la leche, la harina panificable, quesos, huevos, frutas, hortalizas, legumbres y tubérculos) y al 5% el del aceite de oliva, los aceites de semillas y las pastas alimenticias.

A pesar de ello, los consumidores tuvieron que pagar más por la mayoría de esos productos a lo largo del año pasado, especialmente por algunos, como el aceite de oliva o las frutas, hortalizas y patatas, incluso por el pan, aunque en menor medida. Sí bajaron otros, como otros aceites distintos al de oliva, la leche o las harinas.

Esas rebajas del IVA, que inicialmente se aprobaron por un período de seis meses, se prorrogaron hasta finales de 2023 y se han vuelto a prorrogar hasta el 30 de junio de 2024.

Además, el aceite de oliva se incorporará a la lista de productos con IVA al 0%, siempre que se apruebe el proyecto de Ley correspondiente, algo que está por ver, dada la actual coyuntura política.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *