¿Dónde está la verdad? ¿Quién repara el daño que se está generando?

A raíz de un vídeo hecho público recientemente por una ONG referido aparentemente a una importante explotación porcina ubicada en Castilla y León, una vez más, en una sociedad tan sensibilizada como la española, se está generado a la ganadería española en general y a la ganadería porcina en particular, un daño, a corto – medio plazo, difícilmente evaluable.

En efecto, una ONG, denominada Observatorio de Bienestar Animal (antes Equalia),  presentó hace unos pocos días una querella ante el juzgado de Lerma contra una explotación porcina ubicada en el municipio de Quintanilla del Coco en la provincia de Burgos. La querella se fundamenta en la existencia de un manifiesto maltrato animal con el agravante de muerte, además de la modalidad de acción por omisión.

La ONG también ha denunciado a la empresa cárnica que gestiona la carga de los animales porque, de acuerdo con la querella, el operario encargado de subir los cerdos al camión los golpeaba repetidamente con un  hierro y también hacía uso de la prohibida pica eléctrica.

La denuncia se sustenta, según afirma la mencionada ONG,  en los hechos comprobados después de una investigación realizada, en la granja en cuestión, conformada por cinco naves, entre los meses de junio y septiembre del presente año.

Según la misma, había decenas de cadáveres en distintos estados de descomponían, algunos canibalizados; también había purines con larvas o gusanos, animales heridos, instalaciones sucias etc. etc.

La explotación ganadera afectada por esta denuncia, estaba certificada en Bienestar Animal por AENOR desde el año 2019 cumpliendo por la tanto con el Protocolo de Bienestar Animal Welfare  del IRTA.

Cierto es que, a raíz de una auditoría realizada el 8 y 9 de junio del año 2022, se suspendió temporalmente le certificado por una serie de incumplimientos (el más importante un exceso de cabezas), pero tras una nueva auditoría realizada en diciembre de aquel mismo año, se levantó la suspensión con efectos de 16 de enero del presente año 2013.

Ahora, a raíz de la denuncia presentada, AENOR retiro el pasado día 28 de noviembre la certificación Welfair aunque paralelamente expuso que “en las auditorías realizadas no  se han apreciado situaciones homólogas a las que se aprecian en el vídeo de la ONG”.

Ante la denuncia de los mencionados hechos, los servicios veterinarios de la Junta de Castilla y León realizaron inmediatamente la correspondiente inspección y no detectaron irregularidades; de haberlas habido habría conllevado inmediatamente la apertura de un expediente sancionador.

Por su parte, el Seprona de la Guardia Civil también visitó la granja y tampoco encontró las irregularidades denunciadas.

Paralelamente, el dueño de la granja confirmó que, al margen de la visita extraordinaria que efectuó personal de la Junta a raíz de la denuncia, un veterinario de la Junta visita semanalmente la explotación.

De acuerdo con el portavoz de la Junta de Castilla y León, don Carlos Fernández Carriedo, las imágenes difundidas por la citada ONG no se corresponden con la realidad de la explotación denunciada y de acuerdo con el portavoz, será el proceso judicial ya iniciado el que determine cómo han sido conseguidas las imágenes divulgadas, a qué explotación corresponden realmente, cuándo y cómo ha sido filmadas.

Al margen de cómo finalice y cuándo finalice, esta espinosa y grave cuestión, cabe preguntarse, por una parte ¿Dónde está la verdad? y, por otra ¿Quién repara el daño que se está generando?

En una sociedad como la nuestra, insisto, tan sensibilizada con todos los temas relacionados con la ganadería, especialmente con la de naturaleza intensiva, y con  el bienestar animal, hechos como los reflejados en la presente nota tienen rápidamente un importante y negativo efecto en la misma, con independencia de que finalmente se pueda llegar a demostrar que no eran ciertos.

Desgraciadamente el „amarillismo informativo“ (que se caracteriza por presentar noticias con titulares llamativos, escandalosos o exagerados, con el fin de aumentar sus ventas, aunque, por lo general, las noticias publicitadas no cuenten con la suficiente evidencia contrastada), es, actualmente, una realidad cotidiana en nuestra sociedad y, obviamente, el mismo no ayuda en casos como el expuesto en esta nota.

 

 

 

 

Carlos Buxadé Carbó.
Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito

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