El otro mordisco del lobo o el mordisco del otro lobo. Igual me da, que me da lo mismo (II)

 

 

La Sierra de la Culebra ha sido, durante décadas, la zona más castigada por el lobo y eso ha llevado a la desaparición de más de la mitad de la ganadería extensiva. Además, la desaparición de las ovejas ha llevado a la desaparición de la transterminancia que hacían 20.000 ovejas entre las zonas de Aliste y de Sanabria, y que, en sus idas y venidas, iban limpiando el monte. Hasta cuando buscas “Sierra de a Culebra” en Google Maps, aparece en la parte inferior “Sierra que es hábitat del lobo ibérico”.

El pastoreo por diferentes especies de herbívoros es la mejor manera de controlar los incendios. El consumo de pastos, matorrales y el ramoneo de los árboles es la manera ideal para que el fuego no suba desde el suelo a los arbustos y árboles y gane fuerza y velocidad. La creación de zonas de pastos alternando con bosque y manteniendo caminos y zonas de cortafuegos ha sido la gran virtud que ha mantenido durante tantos años nuestros bosques en buenas condiciones.

El abandono del campo y su ganadería, junto con la demonización de la caza, ha hecho que se dispare la población de jabalíes y, a su vez, la de lobos, que han hecho emigrar o cambiar de profesión a la gente del campo y abandonar sus tierras.

Estos campos yermos, abandonados, con caminos perdidos, por los que no se puede circular cuando hay un incendio, junto con la hierba segada por las desbrozadoras oficiales que cortan y dejan la hierba para que se seque y arda mejor, ha hecho que una chispa de rayo prenda y nadie haya podido controlar la quema de más de 30.000 hectáreas y que el paisaje creado durante siglos se pierda en unos trágicos días.

Mucha gente de la zona, con edades avanzadas, cosa típica en el mundo rural, ya no podrá volver a ver en el resto de su vida una sierra verde combinando pastos y frondosos bosques. ¿Cuál es el valor de esa pérdida?

No obstante, la visión oficial no ve eso y en nuestras noticias aparece un guarda forestal comentando “en esas laderas se podía ver la manada de lobos preparando su caza y adiestrando a los lobeznos”, cuando lo que debería ser noticia es que “en esas laderas y su entorno podemos ver a las ovejas con sus corderillos ayudando a nuestras vacas autóctonas y yeguas a mantener unos pastos sin maleza y limpiando los bosques periféricos para que se mantenga este precioso medio natural que da vida al mundo rural que en él habita.”

Hace unas tres décadas, siendo veterinario rural, fui a visitar una entidad de la Administración de mi autonomía con un ganadero entusiasta y gran conocedor de su zona. Él, conocedor de las antiguas normativas ganaderas, sabía qué ramas y cuántas de ellas se podían cortar en el invierno para dar de comer al ganado y mejorar el mantenimiento de los bosques (que en mi zona son escasos). Sus ovejas habían pastado rastrojeras y limpiado bosque durante años. Le propuso al director del organismo oficial que sus ovejas podrían limpiar los bosques oficiales en peligro de incendio. Menos idiota, se tuvo que oír toda clase de estupideces. Sus “ovejas bomberos o bomberas” causaron la risa del que no conoce aquello que dirige y gobierna.

Los herbívoros, especialmente las ovejas y cabras bien gestionadas son los mejores bomberos, cortan la hierba, pero no dejan más que alguna cagarruta, que fertiliza el suelo y mejora el medio natural. El ramoneo controla el matorral e impide la expansión total del bosque, facilitando su apagado en caso de incendio.

Los incendios de extinguen en invierno, con ovejas, cabras, vacas y yeguas, y con unos ganaderos bien formados y preparados para mantener el medio ambiente, con sueldos y servicios dignos y derecho a cierto descanso.

 

 

 

 

 

Luis Miguel Ferrer Mayayo
Profesor de la Universidad de Zaragoza
Diplomado, European College of Small Ruminant Health Management

 

1 comentario
  1. Alvaro Martínez Martín
    Alvaro Martínez Martín Dice:

    Toda esta política de ecologistas de salón sólo me recuerda a la política de exterminio de los gorriones que llevó a cabo Mao el siglo pasado y que fue una de las causas de la hambruna China de los 60 del siglo pasado, forzaron el desequilibrio ecollógico sin calcular bien y fue una de las causas del desastre.

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