La porcicultura colombiana

FOTO: ALEXAS_FOTOS

Considero prudente e importante para hablar del estado actual de la Industria Porcina Colombiana, hacer un pequeño recuento de su mediata historia:

Finalizando el siglo pasado, el consumo por persona año era de 2,8 kilos.

Teníamos una Asociación de productores con 20 años de esfuerzo gremial, pero con las falencias económicas propias y tradicionales de los gremios.

Gracias a la tradición, convicción y entereza de los integrantes de esa “vieja guardia”, logramos crear el Fondo Nacional de la Porcicultura, ente que amparado en la legislación Colombiana coordina y contrata quien administra los 3 dólares que cada Porcicultor paga por cada cerdo legalmente sacrificado. Desde el inicio hasta la fecha, es la Asociación de Porcicultores quien ha administrado esos fondos, y ha hecho realidad los programas planteados por los Porcicultores ante la Junta Directiva del Fondo.

Gracias a eso en los dos últimos años del siglo pasado y los primeros de este, diseñamos programas tendientes a incrementar el consumo y por ende incrementar la producción nacional.

Para ello creamos:

  • Área Técnica, encargada de coordinar todo lo inherente a capacitación de los Porcicultores y sus funcionarios de granja.
  • Área Ambiental encargada de concertar y participar en los programas de Producción Limpia diseñados en acuerdos con las autoridades ambientales.
  • Área de Sanidad, donde se inició nuestro programa bandera de erradicación hasta lograr tener las certificaciones en la OIE de Zonas libres de PPC en el 95% del País.
  • Área de Mercadeo, desde donde se diagnostico el porque de ese consumo tan bajo comparado con países de similar economía. Diagnostico que nos llevo a iniciar los programas (diseñados a 20 años) de desmitificación de la carne de cerdo (su imagen era de producto perjudicial para la salud “por sus contenidos de grasa y de alto riesgo por la cisticercosis2). Programas que incluyeron publicidad, y sensibilización a médicos, nutriólogos, cocineros, amas de casa, restaurantes, casinos, escuelas de gastronomía y universidades.
  • Área Económica encargada de la consolidación de cifras de producción, consumo, recaudos y estadísticas. Desde esta área, iniciamos un programa de sensibilización a los Porcicultores tratando de involucrarlos en el contexto Internacional de la Producción y comercio mundial de los derivados del cerdo. Para ello contratamos a los mas prestigiosos y actualizados profesionales en el tema, siendo el Dr. Y Dr. Carlos Buxade la cabeza visible y principal ponente de esos temas, que para esa época eran “futurología” y hasta ciencia ficción, cuando nos hablaba de Globalización (concepto y palabra poco usada por nosotros en ese entonces sin internet y con la convicción absoluta que nada teníamos que ver o sentir con lo que pudiera pasar “afuera”). También desde esta área iniciamos el programa de formación de Grupos Asociativos Empresariales, de los cuales aún quedan varios grupos, siendo el primero de ellos CERCAFE, mi Cooperativa, de la que nos sentimos muy orgullosos.

Dos décadas después, sufriendo los avatares de la globalización y el tratado de Libre comercio con USA, que fue desbalanceado con pocos y cortos aranceles para la carne de cerdo americana y por el doble de años y mayor porcentaje para el maíz traído de ese país, tenemos un sector porcícola pujante que ha llevado el consumo a 12 kilos per cápita, de los cuales mas del 80% es de carne nacional. Con más de 5 millones de cerdos sacrificados por año, y con los aportes de 3 usd por cerdo, tenemos un gremio fuerte que ha continuado y mejorado los departamentos y programas diseñados por los “viejos”.  Tenemos empresas consolidadas como tal dedicadas a la producción de carne de cerdo, algunos grupos asociativos que con economías de escala e integraciones verticales y/o horizontales, hemos hecho de la porcicultura reales proyectos de vida y de familia.

Lógicamente sufrimos las desgracias del encierro post diagnostico inicial de la pandemia, y en este año las consecuencias de movimientos sociales de protesta que perjudicaron directamente el buen funcionamiento de nuestras granjas, pero hoy por hoy gozamos de buena salud financiera y productiva, navegando por una escalada inflacionaria de precios de materias primas, fletes, y precio de venta de nuestro producto.

Hernando Blandón Montes
Médico Veterinario Zootecnista
Porcicultor

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