El proyecto de ley de bienestar animal

Hace un par de días el titular de la Dirección General de los Derechos de los Animales, don Sergio García Torres (persona perteneciente a la fracción animalista de UP, y que se autodefine como vegana, anti – caza y anti – taurina), ha presentado el borrador de un importante proyecto de ley que está referida al Bienestar Animal.

A esta presentación, la mencionada Dirección General sólo ha invitado a  medio centenar de colectivos y entidades relacionadas con la protección animal, a pesar de que la mencionada ley va a afectar, lógicamente, a muchos más sectores y colectivos.

Está previsto que el borrador de la misma salga a consulta pública el próximo día 6 de octubre y se espera que en noviembre llegue al Consejo de Ministros en primera vuelta. Posteriormente, el texto deberá pasar lógicamente por la correspondiente tramitación; primero, en el seno de las instancias del Gobierno, y posteriormente, a nivel parlamentario lo que se estima puede acontecer en el próximo mes de enero. Ello supondría que el día 1 de enero del año 2023 la mencionada ley entraría en vigor.

En esta breve nota me gustaría resaltar aquellos aspectos del mencionado proyecto que, si se me permite expresarlo así, más me han llamado positivamente la atención y que entiendo busca lograr, a medio plazo, eliminar el maltrato animal y el “abandono cero” (que tan frecuente es en nuestro país).

Así y en primer lugar, todos los gatos y perros de los ciudadanos, que tengan acceso al exterior, deberán ser castrados sin excepciones. Ello significa, por ejemplo, que los particulares no podrán reproducir a sus mascotas: es decir, se prohíbe a los poseedores de gatos y perros,  llevar a cabo directamente cruces (lo que suele ser, hasta el presente, muy habitual entre los cazadores, que siempre han buscado crear sus propias líneas).

Consecuentemente, la cría sólo podrán llevarla a cabo “profesionales registrados”, limitándose el número de camadas en función de las necesidades de los núcleos zoológicos y de los establecimientos especializados (y todo ello sujeto a control veterinario).

Aquellos cazadores que tengan cinco o más perros deberán registrarse como núcleo zoológico y si quieren actuar como criadores deberán estar debidamente formados y contar con las instalaciones adecuadas.

En segundo lugar, una vez aprobada la ley, los particulares no podrán poseer más de cinco animales en su hogar (cuando un particular cuente con cinco o más mascotas, una vez aprobada la ley, no estará fuera de la misma, pero no podrá adquirir más). Los que deseen tenerlos deberán registrarse como núcleos zoológicos.

En tercer lugar, se establece la regulación de las colonias felinas, la prohibición de la cría de animales usados para la peletería, la regulación de los santuarios de animales, de los circos y de los zoológicos.

En cuarto lugar, se prohíben el tiro al pichón, las peleas de gallos y la participación de animales en los medios de comunicación.

En quinto y último lugar, me gustaría resaltar que la nueva ley también regulará de forma «estricta» las romerías, las cabalgatas y otros actos de esta naturaleza en los que habitualmente participan animales

Todas las cuestiones y limitaciones, que va a imponer la nueva ley, deberán ser controladas, en última instancia, por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Estos controles se basarán en los nuevos sistemas de identificación que se pondrán en funcionamiento y en los ya existentes. Ello permitirá controlar, por ejemplo, que las identificaciones y las vacunaciones, están en regla.

En mi opinión y aunque reconozco que, en algunos casos, limita o prohíbe formas de proceder históricas y/o muy arraigadas en  nuestra sociedad (nunca llueve a gusto de todos), se trata de un proyecto de ley que, sinceramente, me parece muy oportuno.

Analizando globalmente el mencionado proyecto de ley con una visión exclusivamente técnica y dejando de lado las pasiones, las emociones y las posiciones partidistas, también me parece que el mismo es realmente sensato e, incluso, necesario.

Ya sé que, en este caso, mi opinión enfadará a muchos y seré, una vez más, fuertemente criticado pero, “al César lo que es del César y a la mencionada D.G. lo que es de esta D.G.”.

Carlos Buxadé Carbó.

Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.

1 comentario
  1. José Carlos Terraz
    José Carlos Terraz Dice:

    Pues me resulta muy sorprendente que no podamos castrar animales (se plantea la prohibición de la castración de los cerdos, por ejemplo) y sea obligatorio castrar a Bribón, que es mi perro. Prohibir la castración me resulta de muy complicado de aceptar, pero que esté obligado a castrar a Bribón, me parece inaceptable. Algo no estoy entendiendo bien.

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