¿Fin de las jaulas en la ganadería de la Unión Europea?

Me permito recordar aquí que el verdadero pistoletazo de salida en lo que atañe a esta cuestión de las jaulas en los alojamientos ganaderos fue la Directiva 1999/74/CE. La misma estableció la prohibición de alojar a las gallinas ponedoras (y, consecuentemente, a la producción de sus huevos) en jaulas convencionales a partir  del día 1 de enero del año 2012. Estas jaulas tradicionales ya no se pudieron construir ni instalar en la Unión Europea, a partir del día 1 de enero del año 2003.

Recuerdo muy bien que la primera vez donde abordé públicamente el negativo futuro que les esperaba a las jaulas en la ganadería de la Unión Europea fue hace ya más de veinte años en un Congreso Internacional, auspiciado por la Asociación Colombiana de Porcicultores. Mi intervención generó, amén de mucha incomprensión y críticas, un apasionado debate y prácticamente ninguno de los muchos técnicos y porcicultores que asistían al Congreso compartió mi punto de vista.

Hoy nos estamos acercando al cumplimiento de aquella predicción. En efecto, el pasado jueves, día 15 de abril, los eurodiputados debatieron una iniciativa ciudadana (End the Cage Age) destinada a prohibir todo tipo de jaulas, insisto: todo tipo de jaulas, en las explotaciones ganaderas de la Unión Europea a 27.

La audiencia pública, que fue organizada conjuntamente por las Comisiones de Peticiones al Parlamento y de Agricultura, fue inaugurada por los Presidentes de ambas comisiones lo que da idea de la importancia que se dio a la misma.

En la presentación de esta iniciativa ciudadana (una de las más exitosas cuantitativamente hablando de la historia de la Unión; logró 1,4 millones de firmas), se mencionó que, al día de hoy, están enjaulados en la Unión Europea del orden de 180 millones de aves, 112 millones de conejos, 10 millones de cerdas y 12 millones de terneros.

La finalidad de esta iniciativa ciudadana (la sexta que tiene éxito entre las 76 presentadas en los últimos 8 años y la primera en la que en 18 Estados de la U.E. se reunió el número suficiente de firmas y también es la primera donde el tema del bienestar animal logra llegar al debate en la Eurocámara) pretende, como su nombre bien lo indica, terminar con las jaulas en las granjas con gallinas ponedoras, pollitas de cría y recría, codornices, perdices y patos, conejos,  porcinos y terneros.

La señora Stella Kyriakides, Comisaria de Salud y Seguridad Alimentaria de la U.E., hizo hincapié en el hecho de que el bienestar animal se encuentra en el epicentro de Pacto Verde de la Unión Europea y también en la Estrategia “de la granja a la mesa”, lo que requiere necesariamente seguir avanzando en esta dirección.

La señora Comisaria recordó que, en estos momentos, se está llevando a cabo un análisis de la legislación sobre bienestar animal que rige en los distintos Estados de la Unión Europea. A partir de los resultados que se obtengan de esta importante verificación se pretende proponer, en el año 2023, una nueva legislación en la U.E. referida al tema del bienestar animal.

Lo que no avanzó la señora Kyriakides es si la mencionada nueva legislación prohibiría definitivamente las jaulas en toda actividad ganadera de la Unión o sólo se limitaría introducir (al menos en una primera etapa) nuevas restricciones.

Lo que me parece más que evidente es que, en la U.E. se ha abierto definitivamente esta “jaula de pandora” y que, más temprano que tarde, en las granjas de la Unión Europea, las jaulas o al menos una gran mayoría de ellas, tienen fecha de caducidad; al igual como, en su día, la tuvieron las jaulas convencionales en el caso de las gallinas ponedoras o las jaulas de gestación en las cerdas reproductoras.

Tampoco me cabe duda alguna y así lo expuse en la mencionada intervención en Colombia, que esta trayectoria que sigue de manera irreversible la U.E. acabará afectando en la misma dirección y sentido, sí o sí, a todas aquellas otras regiones del Mundo que exportan o pretenden exportar, sus producciones pecuarias a la Unión Europea (léase, entre otras, LATAM)

Llegados en la U.E. a este “puerto” habrá que ver cómo quedará, en su momento y en unos mercados mundiales cada vez más globalizados, la competitividad real de nuestra ganadería, la española,  que, en varios de sus sectores ganaderos (porcino, avicultura de puesta, vacuno, cunícola…) es estructuralmente excedentaria e, incluso, muy excedentaria y, por ello, con importantes intereses comerciales en Países Terceros.

Interesante cuestión ¿no es cierto?

Carlos Buxadé Carbó.

Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid

1 comentario
  1. Alvaro Martínez Martín
    Alvaro Martínez Martín Dice:

    Interesantisima cuestión sólo espero que todas estas condiciones de bienestar animal sean indispensables para cualquier pais tercero que quiera vender sus productos de origen animal (materia prima o producto transformado) en la UE. En caso contrario lo tenemos crudo.

    Hay que concienciar al consumidor que los precios de la cesta de la compra son así por la estructura productiva, si aplicamos todo el catalogo de bienestar animal, los precios se dispararan y acabaremos importando de terceros paises, que producen sin tantos condicionantes.

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