La «Operación Pitanza»

Sigo recordando mucho a mi abuelo materno, Eleuterio Carbó, el “yayo”, a pesar de los muchos, muchos años transcurridos, porque murió siendo yo todavía un niño.  El “yayo” fue cocinero primero y posteriormente dueño del bar y restaurante Carbó (Can Carbó), sito en la calle Aribau de Barcelona, al lado de la Plaza de la Universidad.

Por él sentía verdadera adoración….era “mi héroe” y continua siendo hoy mi referencia en lo que se refiere a la honradez, al trabajo y a la perseverancia. Procediendo de un medio rural muy pobre, fue capaz de crear en la ciudad condal, a base de tesón y de un gran esfuerzo, prácticamente de “la nada”,  un referente gastronómico en los años 50/60.

Del “yayo”, proceden estas dos afirmaciones que me marcaron desde muy niño, formuladas reiteradamente con su catalán de payés y su vozarrón: “nanu, con las cosas de comer no se juega” y “mucho ojo nanu, que en este mundo de la manduca hay mucho vago y mucho sinvergüenza enredando” ¡Cuánta razón tenía y sigue teniendo!

He tratado varias veces, también en nuestro boletín, la temática que va ligada a estas dos frases y vuelvo a hacerlo hoy, para escribir acerca de la “operación PITANZA”, desarrollada por agentes pertenecientes al SEPRONA de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid.

En la misma, la Benemérita, en colaboración con las autoridades de salud pública, ha incautado unos 125.000 kilos de productos cárnicos mal etiquetados y con una trazabilidad alterada. Se trataba, fundamentalmente, de productos congelados de cerdo, conejo, pollo y ternera El objetivo era el de lograr un beneficio ilegal comercializando irregularmente partidas caducadas y/o no aptas para el consumo.

Parte de esta carne, puesta a buen recaudo por la Guardia Civil, en el marco de la mencionada Operación Pitanza, estaba destinada, nada más y nada menos, que a centros sanitarios y educativos de la ciudad de Málaga, si bien, afortunadamente, estas partidas pudieron ser interceptadas antes de ser distribuidas. Paralelamente, de acuerdo con las informaciones facilitadas por la propia Guardia Civil, también se retiraron partidas que ya estaban a la venta.

Durante la investigación, inherente al desarrollo del operativo,  se descubrió que había un grupo de empresas dedicadas a la distribución de productos cárnicos a nivel nacional que colaboraban directamente a través de sus plataformas o centros logísticos, remitiendo los productos manipulados a diversos clientes con lo que “blanqueaban comercialmente” las partidas cárnicas mencionadas.

Durante la «Operación Pitanza», se inspeccionaron 10 empresas y se precintó una nave en la que se realizaban las prácticas de manipulación del etiquetado, la modificación de fechas de envasado y la alteración de la fecha de congelación. Desde la misma se derivaban los productos, una vez manipulados, a los mencionados centros logísticos de distribución para su posterior reparto a los clientes.

La inspección y clausura de la nave, centro de manipulación, fue posible al constatar que se estaba procediendo al cambio de etiquetado de una partida de productos con etiquetas falsas procedentes de una empresa investigada en Málaga.

De acuerdo con las informaciones disponibles ya han sido detenidas catorce personas y otras dos están siendo investigadas en Madrid, Getafe, Toledo y Málaga. Se les imputan delitos relacionados con la seguridad y calidad alimentaria, pertenencia a grupo criminal, delitos de estafa, falsificación y contra la propiedad industrial.

Vamos a ver cómo termina la «Operación Pitanza», pero sería muy de desear que, a todas las personas implicadas, les cayera la ley con todo su peso por dos razones; la primera, para dejar claro que “con las cosas de comer no se juega” y, la segunda, para que la ejemplaridad del castigo sirviera para que otros potenciales delincuentes sinvergüenzas se lo pensaran dos veces antes de actuar con las cosas de la manduca.

Y no quiero hablar aquí de los nefastos efectos que hechos de esta naturaleza pueden llegar a tener en una sociedad como la nuestra, tan sensibilizada con los escándalos ligados a la proteína animal.

Carlos Buxadé Carbó.

Catedrático de Producción Animal.
Profesor Emérito.
Universidad Politécnica de Madrid
Universidad Alfonso X el Sabio

 

2 comentarios
  1. Javier Sanz Martín
    Javier Sanz Martín Dice:

    Muy de acuerdo con lo que dice Dr. Buxadé.
    Propongo una sugerencia que es hablar de “alimentos de origen animal” en vez de “proteína animal”.
    Las razón bajo mi punto de vista, es que utilizando alimentos en general, hacemos justicia a la gran variedad que los productores de alimentos de origen animal proporcionan a la sociedad, no solo como fuente de proteína: los lácteos, la miel (de la cual hablaba el otro día en un magnífico artículo) etc.
    No se si tiene mucha importancia, en cualquier caso es una sugerencia con el objetivo de dignificar y dar mayor importancia a los productores.
    Gracias por seguir aportándonos su conocimiento.

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  2. José María Hernández
    José María Hernández Dice:

    Querido amigo Carlos: Siempre leo con sumo interés todo lo que te concierne y/o escribes…
    Soy admirador de tu valía y conocimientos únicos en el Sector…y en muchas otras cosas…
    Un muy fuerte abrazo, esperando pudiéramos retomar las comidas que periódicamente disfrutábamos en el pasado.

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