Sostenibilidad: el nuevo atributo de la ganadería (I)

La producción animal desempeña y seguirá desempeñando un papel clave en el suministro de alimentos de origen animal. Pongamos en valor el papel del veterinario y de todos los profesionales relacionados con la ganadería.

El sector ganadero se encuentra en el epicentro de los debates públicos en Europa y fuera de ella. Ciertos grupos de interés, cuyo ánimo es difundir mitos y perspectivas radicales sobre la ganadería, han conseguido acaparar la atención de la sociedad. Dichos mitos y opiniones, cada vez más presentes en las redes sociales y en la prensa, terminan representando una imagen que contrasta brutalmente con la realidad que viven y experimentan a diario miles de agricultores europeos y los profesionales que trabajan con ellos sobre el terreno. Estos debates repercuten fuertemente en la opinión del consumidor europeo sobre el papel de los productos animales y la elección de su estilo de vida, además, acorralan al sector de la ganadería en una esquina de la sociedad. Todo ello afecta de forma negativa al modelo ganadero de la Unión Europea y al marco político, al multiplicar los desafíos a los que se enfrentan nuestras comunidades agrarias a la hora de garantizar su viabilidad económica, el relevo generacional y su capacidad de adaptación a las exigencias sociales y medioambientales.

Por tal motivo, nos hemos planteado poner en valor el papel del veterinario y de todos aquellos profesionales, relacionados directa o indirectamente con la ganadería.

¿Una Europa sin ganadería?

Acabar con la ganadería en Europa acarrearía graves consecuencias. Perdería tierras de pasto esenciales, sufriría más incendios forestales, carecería en gran medida de fertilizantes orgánicos, de energía ecológica y de muchas otras materias primas e intensificaría el éxodo rural. Al mismo tiempo se vería obligada a depender de productos animales importados, perdiendo así el control sobre las normas de producción e incrementaría la demanda de materias y materiales derivados de combustibles fósiles.

El eurodiputado Jérémy Decerle, remacha:

«En esta era en la que los europeos desean alimentarse de forma más saludable y consumir más alimentos locales, así como preservar el medio ambiente, los agricultores y ganaderos pueden ser parte de la solución y no del problema; la búsqueda de soluciones empieza por una visión completa y racional de la situación».

La producción animal forma una parte integral de la cadena de alimentación humana con el sector pecuario, que actualmente cuenta con el 13% de las calorías y el 28% de la proteína consumida diariamente. El ganado es responsable de la vida de casi 1.300 millones de personas, representa el 40% de la agricultura producida por los países desarrollados y el 20% en países en vías de desarrollo, aportando fuentes esenciales de alimentación.

Más allá de los parámetros tradicionales

Tenemos que afirmar de manera fehaciente que la agricultura lo ha hecho bien. El precio de los alimentos, en términos reales, ha caído un 50% los últimos 50 años y para muchos países desarrollados la escasez ha dado paso a la saciedad. Como resultado, para mucha gente, el alimento está disponible a voluntad originando sobreconsumo, obesidad y desperdicios.

Pero no es suficiente cumplir solo con los parámetros tradicionales para asegurar la competitividad, aceptación y reconocimiento de la actividad.

Hasta hace poco tiempo el desempeño de la moderna ganadería se medía por su eficiencia productiva, conversión alimenticia, mortalidad, ganancia diaria de peso y otros parámetros técnicos. Actualmente, ya no es suficiente cumplir solo con estos parámetros para asegurar la competitividad, aceptación y reconocimiento de la actividad. Cambió el mundo y cambiaron las reglas.

Por consiguiente, en la ganadería actual se exige ahora también, la comprobación de su responsabilidad, como un todo, en sus relaciones con el ambiente en el cual se inserta y con el cual se relaciona. Esto significa que además de los parámetros zootécnicos la actividad se evalúa, con la misma intensidad e importancia, mediante la idoneidad de su relación con el entorno social, ambiental, animal y empresarial o, en otras palabras, su grado de sostenibilidad.

 

Santiago Vega García. Clara Marín Orenga.
Área de Sanidad Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad CEU Cardenal Herrera

 

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